Sanación
AUTO-TERAPIA
La terapia siempre ha sido asunto de sicolocos, y es así, pero algunas veces ni el terapeuta atina a mejorar. Por suerte vivimos la época del despertar de consciencia, donde se corren velos que impedían ver más allá de la nariz.
En un mundo de tanta escasez de recursos para curarse y demás necesidades, hay que arriesgarse a ser los super-hombres, a curarnos mente y cuerpo con un poco de malicia y consulta de la red que muchas veces trae conocimiento valioso.
Sólo se trata de atreverse a mandar al carajo las creencias limitantes, los malos aprendizajes que abundan y volverse permeable a la metamorfosis.
APEGOS
Muchas situaciones entristecen
es necesario vivirlas con amor,
tal vez duelan menos.
Algunas se quedan incrustadas,
son el sufrimiento en nuestra vida,
las masticamos en exceso y no las
digerimos.
Enferman la mente y el cuerpo
empobrecen el disfrute,
por ellas olvidamos ser felices.
Es sencillo cancelarlas:
pararse frente a ellas con arrojo,
de manera amable
comedida
confiarles que ya entendimos,
que no pudo ser mejor
que fue un buen aprendizaje
que no podemos lamentarlo más.
Con amor
sin arrogancia,
pidiendo-nos perdón
y agradeciendo,
sintiendo lo pasado
amando lo presente.
Es una fórmula hermética,
sencilla como un bingo.

TRANQUILIDAD
“Vamos a morir, vamos a morir,
vamos rumbo al cementerio.”
Respira profundo
al plexo solar,
Lleva la paz necesaria,
que se irrigue con luz divina
de amor primario
de inocencia total.
Que la serenidad inunde la vida,
abordando con calma lo efímero,
aprendiendo a diario
es lo único eterno.
Todo es efímero
fugaz,
transitorio.
Nos preocupa el drama novelesco,
aún sabiéndolo un montaje
una nueva experiencia a ojear.
Volvámonos imperturbables,
un observador frente a la escena,
un sabedor de lo velado.
No hay la gravedad vendida,
los sustos y temores son un mito
una mentira de dominio
un cabestro impuesto con malicia.
Disfrutemos del sol y de la lluvia,
del paso dado y de la pausa,
de la hermosura natural
que nos fue dada en premio
y que poco gozamos como niños.
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